Otros escritos
Espacio para algunos de mis escritos y creaciones audiovisuales a partir de ellos.
Un guerrero por mi paz
Imperaba aún el miedo
en un entorno dañado
por una pasada pugna
entre vecinos y hermanos.
Llegaste a la vida en casa
tras cumplir los veinte años
una paz que no era paz.
Diste tus primeros pasos
persiguiendo una pelota
que algún rato te prestaron.
Hallabas como el poeta
el vacío en tus zapatos
en la mañana de reyes.
Solo tuviste un caballo
de cartón para jugar,
pero creciste jugando,
disparando tu inocencia
contra inoportunos amos.
Le plantaste cara a un clero
aliado de los tiranos.
Robaste alguna manzana
Para saborear un rato
una mínima victoria.
Debiste crecer muy rápido
Como a tantos otros niños
La infancia te duró cuanto
tardaron en hacer falta
unas laboriosas manos
que aportaran al hogar
un jornal tan necesario.
Aprendiste de la vida,
no de maestros inhumanos.
Supiste esquivar el miedo
Que brotaba en todos lados
Supiste luchar la paz,
desviarte del ganado.
Y conociste el amor
Que endulzó el combate amargo,
que iluminó al fin tus sombras,
que te curó con su lazo.
Y luchasteis la familia
Como fieles aliados.
Y de esa lucha emergió
Un sendero hermoso y plácido
Que forjasteis con el fin
de facilitar mis pasos.
Luchaste contra mis guerras
Derribaste los obstáculos
Que surgían en mi camino
Y aunque no dieras abasto
Batallaste por mí paz.
Y sufriste el desengaño.
Batallaste mis batallas.
y te enfrentaste al rechazo
de la adolescente ingrata.
Mas me soñaste volando
por mundos desconocidos
Supiste soltar mis manos
el corazón en un puño,
de mi bienestar esclavo.
Te enfermó mi enfermedad,
Me duele a mí ahora tu daño.
Si yo no soy más que el fruto
de tu empeño y tu cuidado.
de tu paciencia y tu amor
de tu lucha sin descanso.
me reflejo en tus defectos.
con tus virtudes me sano.
Un guerrero por mi paz
papá, toma ahora mi mano
que sé que no soy sin ti
que he de agradecerte tanto…
El nombre y la muerte
Ella era libre y tenía un nombre propio. También terrenos y recursos que a los suyos les costó mucho trabajo y esfuerzo ganar.
Él siempre la deseó. Defendía que era su prometida. Alegaba como prueba las palabras de un libro escrito por sus ancestros hacía siglos.
A él le infligieron terribles daños en un pasado sombrío, pero un amigo consiguió liberarlo. Después, ese amigo y quienes lo hirieron decidieron reparar su sufrimiento cediéndosela. No contaron con ella.
Él la maltrató desde el principio: le arrebató sus posesiones, la acorraló y tiñó todo de sangre.
Sembró el pánico en su historia.
Ahora su amigo desea compartirla para gozar ambos de sus encantos.
Ella se llama Palestina y, casi un siglo después, solo le quedan dos recursos: el nombre y la muerte.