No va la cosa de quién es autor de más delitos, ni de si son más tristes dependiendo de quién los cometa, sino de la necesidad de añadir el gentilicio con fines más xenófobos que informativos.
Hace dos semanas conocí por varios medios de comunicación una noticia que me conmocionó: un hombre asesinó en Antella (Valencia) a su mujer y después se degolló. El suceso en sí me provocó la misma impotencia que cada una de las víctimas que vemos caer día tras día. Pero después vino lo verdaderamente impactante: todo ocurrió delante del hijo de ambos, de 12 años. Cualquier edad habría sido nefasta para presenciar tal acontecimiento, pero conozco muchos niños de 12 años: esa etapa de tránsito entre la niñez y la adolescencia, de lucha entre el pequeño que quiere ser adulto y el cuerpo en desarrollo que disfruta cuando se concede un momento de juego… El maltrato que ha sufrido ese niño no lo borrará ninguna pena económica ni ninguna privación de libertad.
El caso sigue en los medios: se convoca un minuto de silencio por la mujer en la ciudad de Valencia y los diputados de Vox no dudan en reír durante tal acto de repulsa a lo que ellos mismos niegan.
Poco más supe del tema hasta que leí que la dueña de la casa alquilada en la que vivían había negado la entrada de los hijos al hogar y había cambiado la cerradura. Fue ahí cuando tuve noticia del nombre de la víctima por primera vez y me percaté de que era de origen árabe. En ese momento tuve una corazonada e indagué algo más: en efecto, ella era marroquí y él, español. Todo parece normal, dentro de la gravedad, pero estamos hartos de ver y escuchar titulares del tipo: «Un marroquí acaba con la vida de su mujer…». De hecho, pocos días antes de los acontecimientos, Santiago Abascal atribuía a un extranjero un crimen cometido por un español.
No va la cosa de quién es autor de más delitos, ni de si son más tristes dependiendo de quién los cometa, sino de la necesidad de añadir el gentilicio con fines más xenófobos que informativos.
Quiero explicar, antes de terminar, un concepto usado en el título: hablo de terrorista y no de asesino, pero ¿qué es, si no terrorismo, un fenómeno que en 2022, solo en España, se cobró 49 víctimas que se sumaron a las otras tantas de años anteriores?
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